Listos para emprender

$500,00

Autores: Eduardo Radano, Daniel Velinsone y Agustín Arieu
Año: 2018
ISBN: 978-987-710-085-3
Páginas: 196

Edición Impresa: $ 500
Edición Digital: $ 250

Si Ud. tomó la decisión de leer este manual, es porque posee, por lo menos, algún interés en el tema. Podemos hacernos varias preguntas sobre los mo¬tivos de dicho interés. Una respuesta posible a esas preguntas sobre el “emprender” es que hay, por lo menos, tres impulsores para dicho interés, a saber:

1. La necesidad:
Los hechos de la vida (de todo tipo: cambios laborales, separación, conflictos, fallecimiento, despido, quiebra de empresas, ingresos insuficientes, etc.) nos ponen en la coyuntura de tomar decisiones, de intentar nuevos caminos. Incluso, esas decisiones pueden no ser voluntarias (muchas veces no lo son) porque el escenario en donde hasta ese momento vivíamos, cambió.
Sin embargo, la necesidad es condición necesaria pero no suficiente. A todos nos tocan los hechos de la vida, pero eso no nos impulsa, por sí solo, a emprender. Una persona que quedó sin trabajo buscará otra actividad para ganarse la vida, encontrará otra ocupación, pero no necesariamente la transformará en emprendedora.

2. El descubrimiento:
De pronto, nos damos cuenta que una persistente molestia por cómo esta¬mos viviendo, o trabajando o desempeñándonos en nuestro oficio o profesión, puede realizarse de otra forma, en otros ámbitos o adquirir otra perspectiva. O, ya no referido a lo que podamos hacer, sino sobre lo que podemos ser, que podría ser distinto a lo que somos hoy. Esto puede presentarse “de pronto” o producto de un largo rumiar. La ocupación que se encontró tendrá otra perspectiva o que lo llevará a desempeñarse en otro rol. Descubre, por ejemplo, que puede ser patrón o que el servicio puede realizarse de otra forma o brindando otros servicios. Pero, para que ese descubrimiento se concrete, requiere de otro condimento.

3. La pasión y el coraje:
Que se nos presenta como aquel objeto de deseo (que puede ser una activi¬dad, una forma de hacer las cosas, un modo de vivir, algo que queramos y nos atrevamos a realizar) sin lo cual no podríamos vivir o lo haríamos permanente¬mente insatisfechos. También, que nos genera la proactividad suficiente como para pasar de la idea a la acción una y otra vez, hasta lograr aquello que “descubrimos”.
De los tres, éste es, quizás, el impulsor más fuerte, el que justifica todos los esfuerzos, frustraciones y riesgos.
Porque “emprender” no es fácil. Y, en consecuencia, sólo se luchará por aquello que apreciamos fuertemente, pero que, además, nos atrevamos a concretar.

Los autores
Febrero de 2018
.